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Sol, pantallas, luces eléctricas… las fuentes de luz azul son múltiples, pero no todas tienen el mismo impacto en la salud. Si la luz azul es un debate hoy en día, es porque a diferencia de otros colores, tiene importantes implicancias en nuestro cuerpo, tanto  positivas como negativas.

Las luces de color azul turquesa, alrededor de 480 nanómetros, desempeñan un papel vital en la sincronización adecuada de nuestros ritmos biológicos y regulan la buena alternancia entre la vigilia y el sueño. Por el contrario, la luz azul-violeta, entre 415 y 455 nanómetros, es la más peligrosa. «Pero solo una parte relativamente estrecha ha sido identificada como la más dañina para la retina externa», dice Coralie Barrau, responsable de investigación óptica de Essilor en el Vision Institute en París.

Acelera el envejecimiento del ojo

La luz azul-violeta se emite en todas las pantallas brillantes (computadora, teléfono inteligente, tableta). Muchos estudios han demostrado esto, especialmente en el Vision Institute: al acelerar el envejecimiento de la retina, la luz azul-violeta es un factor de riesgo para la AMD, una enfermedad de la mácula que está en el centro de la retina.

Incluso si los niveles de luz azul no son enormes, el peligro es acumulativo. En promedio, pasás más tiempo detrás de tu computadora que al aire libre!

Puede llevar a problemas para dormir

Como hemos visto, la luz azul-turquesa vuelve a sincronizar el reloj biológico, pero también es un concentrado de energía, ¡totalmente contraindicado en la noche para dormir!
También afecta la producción de melatonina. Esta hormona del sueño, para ser producida, necesita oscuridad completa. Difícil con una pantalla encendida en la mesita de noche. «Mi recomendación es apagar las pantallas o mejor dejarlas en otra habitación, al menos dos horas, idealmente 4 horas antes de acostarse», insiste Coralie Barrau.

Consejos para tu vida cotidiana

  • Cuando estés frente a la pantalla, levantá los ojos y mirá hacia otro lado durante al menos 20 segundos, cada 20 minutos.
  • En caso de exposición prolongada, utilizá lentes antirreflex. Deben ser claras con una cara externa que rechace la luz azul-púrpura (Crizal Prevencia Essilor), la luz dañina.
  • Cada dos horas, cerrá los ojos y durante 20 segundos, giralos mientras dibujas un 8 acostado.
  • Sostené un lápiz frente a vos, observalo durante 5 segundos y luego desviá la mirada. Practicá este ejercicio 5 veces, cada dos horas.
  • Finalmente, y lo más importante, hacé un uso razonable de las pantallas!
Fuente Essilor