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Comúnmente el ojo es llamado el espejo del alma, pero ¿qué tan de cierto hay en ello? Se ha comprobado que la dilatación de la pupila y el lagrimeo de los ojos son representaciones físicas de distintos sentimientos, entre ellos el enamoramiento.

mirada de enamoradoEstudios científicos han demostrado que los ojos son un claro reflejo de las emociones. Alegría, pena, miedo y amor son algunos de los sentimientos que nuestro cuerpo manifiesta físicamente por medio de la mirada. En este caso, la pupila es el canal transmisor.

Por naturaleza, está la tendencia que al ser humano le agradan más las personas con las pupilas más dilatas. Es por esto que al momento en que una persona siente atracción por alguien, está se expande y se suele caracterizar con aquella mirada de enamorado. No obstante, esto no quiere decir que nuestra pupila se dilate solo por la atracción hacia otra persona, sino que en el caso del punto afectivo, esa es la razón. El cuerpo reacciona ante cosas o situaciones agradables con la expansión notoria de las pupilas.

minadaNo hace falta estar mirando directamente al amor de tu vida para adoptar esa mirada, muchas veces de sólo estar pensando en él o ella, tus ojos tomaran esa inocultable y particular apariencia.

Por otro lado, el brillo de los ojos se debe a microexpresiones que el cuerpo emite ante distintas emociones. Las microexpresiones son pequeñas emisiones involuntarias que el organismo genera ante situaciones de desagrado o agrado. Se diferencia de las expresiones debido a que estas últimas pueden ser controladas por una persona. Dentro de las señales incontrolables está temblar, sonrojarse, el lagrimeo de ojos, etcétera.

La parte encargada de manejar esos procesos es el sistema límbico, el cual se deriva en los componentes conductuales controlables e incontrolables. Ambos se refieren a conductas fisiológicas que en sí expresan lo mismo, siendo complementaria una de la otra.

Es tiempo de dejarse llevar por el espíritu de San Valentín, porque… tu mirada te delata!